Se abre una crisis política en Bolivia

Compromiso Socialista - Unidad Popular

Se abre una crisis política en Bolivia

Sobre el proceso de los gobiernos del MAS

El gobierno del MAS en Bolivia se inscribe en los gobiernos progresistas de América Latina que, aún con cierta diversidad, como tendencia se han agrupado en el Foro de San Pablo.

Estos gobiernos por un lado fueron una salida para la crisis política que existió en la región a fines de los 90 y a principio de los 2000, canalizando las protestas populares e imposibilitando que las mismas tuvieran una salida que amenazara a las burguesías.

Por otro lado, estos gobiernos se desarrollaron en un período donde fueron funcionales a las reestructuras que impulsa el capital financiero a nivel mundial, al reordenamiento de la producción y a la fuerte división mundial del trabajo.

Tuvieron la particularidad de vivir un momento con altos precios de los commodities, los que les permitieron generar un  remanente que se vertieron hacia obras sociales y otras medidas, pero estas condiciones ya finalizaron.

En la fase actual, las necesidades del capital cambiaron, culminó la etapa de inversión y reestructura, y se impone la necesidad de un ajuste de cuentas con la clase obrera aún mayor, así se van buscando ciertos equilibrios en los gobiernos, donde suceden como supuestas opciones diferentes gobiernos progresistas, y gobiernos “más de derecha”, con el fin de imponer las políticas de ajuste que el capital necesita.

Los gobiernos del MAS en las que tiene una gran centralidad Evo Morales, ya que es un proceso con una fuerte tónica caudillista, impulsaron una serie de medidas que fueron vistas con buenos ojos por muchos sectores de izquierda, como la nacionalización de los hidrocarburos.

Desde un punto de vista de clase a priori la nacionalización de un recurso o un sector no tendría que significar algo positivo. En el caso de Bolivia, el Decreto 28701 de nacionalización de los hidrocarburos aprobado por el Gobierno de Bolivia en el año 2005 significó una asociación de las multinacionales que operaban en Bolivia con el Estado a través de YPFB. Esto en los hecho ha mantenido bajo el control de empresas multinacionales la explotación y exploración de yacimientos.

El gobierno del MAS se ha mantenido también como una alianza entre las diferentes burguesías de Bolivia y las multinacionales, el mismo ha dado un montón de privilegios y ha cerrado varios acuerdos con la burguesía cruceña, entre ellos los que habilitaban la quema de la amazonía boliviana para extender el área de plantaciones. Esta alianza se viene resquebrajando.

La bases que permiten que amplios sectores de la izquierda apoyen al gobierno de Evo Morales

En muchos casos algunos sectores de la izquierda confunden los deseos con la realidad. Así buscan forzosamente caracterizar como populares o de izquierda gobiernos ostensiblemente funcionales a las necesidades del capital, como el caso de los gobiernos de Evo Morales.

En otros casos, sectores de izquierda se adhieren a concepciones erróneas que vulgarizan las caracterizaciones científicas del marxismo sobre la etapa y sobre la fase en la que se encuentra el capitalismo. Para las mismas el imperialismo no es una fase del capitalismo donde toman relevancia determinadas características sino que el imperialismo es un imperio tratando de dominar naciones, y la política y la economía se reduce a un juego geopolítico.

Estas visiones además niegan que la contradicción fundamental en la etapa sea la contradicción entre el trabajo y el capital, poniendo por encima de ella el enfrentamiento al imperialismo estadounidense.

Para estas concepciones se justifican el reforzamiento de los aparatos represivos y en particular el ejército en una concepción de defensa nacional y la colaboración y las alianzas con las burguesías en el nombre de la unidad nacional o la “liberación nacional”.

Otros sectores de izquierda que están fuertemente influenciados por partidos comprometidos con los gobiernos llamados progresistas imponen un esquema de análisis arbitrario y esquemático donde por un lado hay un supuesto avance y por otro un supuesto retroceso.

Todos estos elementos se mezclan, para algunos sectores algunos de estos elementos son los importantes, para otros, otros, generando así una base de ideas que permite que hoy la amplia mayoría de la izquierda salga abiertamente a respaldar los gobiernos del MAS.

La crisis política actual

Evo Morales desconoció los resultados del referéndum de 2016 que le impedía ser reelecto, teniendo el control del Tribunal Supremo Electoral habilitó su candidatura. El mismo realizó un comprobado fraude en las elecciones del 20 de octubre, la empresa contratada por el TSE declaró que el proceso estaba viciado de nulidad y la auditoría de la OEA solicitada por el propio gobierno de Evo Morales declaró que no podía validar los resultados.

A la elección del 20 de octubre le sucedieron masivas protestas y diferentes paros en los lugares de trabajo contra el gobierno de Evo Morales, a lo que él mismo respondió con una fuerte represión dejando un saldo de 150 heridos y al menos 3 muertos.

El gobierno venía perdiendo apoyo de varios sectores, la misma Central Obrera Boliviana, la más vieja del continente y con una larga trayectoria de combatividad le pide la renuncia a Evo Morales, se suman otros sectores de las fuerzas armadas -que el mismo Evo supo mimar y de las que muchos de sus jefes pertenecían al MAS- y así otros sectores de derecha ya con un rasgo de intenciones golpistas.

En este escenario Evo Morales renuncia el 11 de noviembre, a lo que le sigue un triste papel en el que huye del país y le pide al pueblo que detenga las luchas y movilizaciones (muchas en contra de sectores fascistoides y de derecha). Se crea de esta manera una crisis política la burguesía está tratando de controlar, en los últimos días el parlamento sin quórum ungió a la segunda vicepresidenta del Senado como presidenta.

También se han movilizado sectores del masismo pidiendo el regreso de Evo Morales y llamando a que la presidencia la asuma el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia William Kalima, que fue el general que le pidió la renuncia a Evo.

Quienes defendemos las ideas del socialismo no estamos en la disyuntiva de apoyar a Evo Morales para rechazar las pretensiones de grupos de derecha en Bolivia, vamos a luchar para construir una verdadera alternativa independiente, al servicio de la clase trabajadora. Esto es imperiosamente necesario para defender la salida socialista a la crisis política que se desarrolla, que es la única posible en beneficio de los trabajadores y el pueblo de Bolivia.

 

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