El rol de la izquierda en el escenario actual – Parte 1

Compromiso Socialista - Unidad Popular

El rol de la izquierda en el escenario actual – Parte 1

Queremos aportar sobre cuál debe ser el rol de la izquierda en el escenario actual.

La pandemia del COVID 19 expone en el mundo entero la fragilidad del capitalismo como ordenamiento social y coloca a la humanidad frente a enormes e inéditos desafíos.

Lo que pretende presentarse como una crisis únicamente sanitaria es en realidad un acelerador de una crisis  económica y social, de alcance mundial.

La pandemia llegó en marzo a nuestro país, cuando acababa de estrenarse el nuevo gobierno de la Coalición Multicolor encabezado por el Partido Nacional; en momentos donde se disponía a presentar en el parlamento la Ley de Urgente Consideración (LUC), que es la plataforma de lanzamiento de su política de continuidad y profundización del ajuste, pero se frustró por la aparición del Coronavirus que modificó radicalmente el escenario político.

El alcance de la crisis económica y social en nuestro país ha implicado más de 130.000 envíos al seguro de paro, a los que se agregan los desocupados que rondaban los 150.000 y los 400.000 trabajadores informales (según datos oficiales).

En este contexto la agenda política que planteó el progresismo luego de perder el gobierno se cayó ante la realidad, habiendo inicialmente enfocado sus ataques a la LUC, al aparecer la pandemia quedó sin plan.

El progresismo ha intentado nuevamente salir a flote, exigiendo que se toque al capital, planteándolo de manera general y no con propuestas concretas de cómo hacerlo. Es claro que esto no va a suceder, no se va a toca al capital ni a sectores con mayor capacidad contributiva, ni a las zonas francas, ni a la banca, ni a las inversiones extranjeras, ni a los exportadores favorecidos por el aumento del dólar, pero ¿cabría esperar que un gobierno del Partido Nacional y su coalición lo hicieran?

De la misma manera, cuando el novel senador Manini Ríos tiene un exabrupto en defensa de los militares torturadores, ¿cabe esperarse una posición opuesta de su parte?.

La derecha con su coalición llegó al gobierno con un programa claro y acorde a los intereses de las clases que fielmente representan, ¿qué sentido tiene que la izquierda actúe con pose de sorpresa e indignación frente a la realidad que de antemano conoce?

Las clases dominantes buscarán por todos los medios descargar el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores. Cómo enfrentar esto desde la clase obrera y demás sectores populares  es el debate que debemos encarar.

Sabemos que el actual gobierno es un representante de una facción del capital, que actúa con una demagogia que hoy le viene dando resultados.

Sabemos que el progresismo es también expresión del capital, algo medible no por su discurso sino por sus acciones en los 15 años que ejercieron el gobierno, pero con el adicional que son a su vez representantes del capital en las filas de la clase trabajadora, es con ellos con quienes disputamos la orientación y representación de las organizaciones de masas.

Por ello debemos denunciar su hipocresía, decir que ellos no tocaron en sus gobiernos el capital como hoy lo están proponiendo, poniendo sobre la mesa formas concretas de hacerlo para evidenciar esto. Ya que si examinamos con atención tanto las propuestas oficiales del Frente Amplio como el punteo de medidas del PIT-CNT, nunca aparece de qué manera concreta será el capital el que pague la crisis y no los trabajadores.

Justamente desde las filas del movimiento obrero y sus corrientes mayoritarias, se levantan un conjunto de medidas, muchas de ellas justas y acompañables, pero que no rebasan ningún marco que ni siquiera amenace tímidamente el interés del capital, que no sea concedible por un gobierno en aras de mantener la paz social.

Contrariamente a suposiciones previas que algunos hacían durante la campaña electoral sobre el rol del progresismo desde la oposición, hoy vemos como algunos de sus partidos que dirigen en este momento los sindicatos y gremios mantienen de fondo su política de conciliación de clases, no logran poner sobre la mesa planteos superadores del marco establecido.

Esto no debería sorprendernos: los que dirigen en este momento los sindicatos y gremios no son oportunistas en los gobiernos del Frente Amplio y revolucionarios en otros, por el contrario, el contenido fundamental de su política permanece incambiada.

El escenario se presenta con un importante vacío político, el progresismo que no logra recomponerse ni de la derrota electoral ni del actual éxito del gobierno frente a la ciudadanía, en parte por no tener un rumbo definido, en parte porque no logran cohesión entre sus diferentes componentes.

Entendemos necesario dar un debate político que apunte a solucionar las contradicciones que impiden a la izquierda hoy en día intervenir en este escenario, y plantear posiciones en defensa de los intereses de la clase trabajadora.

 

Federico Kreimerman

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