El rol de la izquierda en el escenario actual – Parte 2

Compromiso Socialista - Unidad Popular

El rol de la izquierda en el escenario actual – Parte 2

¿Y que hace la izquierda frente a esta situación?

La izquierda antes que nada debe proponerse ser la expresión genuina de los intereses de los trabajadores, tanto en el largo plazo como en la realidad concreta e inmediata.

En la actualidad esto no sucede en las organizaciones más importantes del movimiento obrero, no existe un discurso de clase, que defienda los intereses de la clase de los que trabajan y no tienen más medios que su energía física y mental. Desde las principales sindicatos y desde la central obrera se impone un discurso basado en la solidaridad, en cuyo eje ponen a sectores no trabajadores, se habla de la población vulnerable para referirse a los sectores que dependen de la ayuda estatal, se habla de los pequeños comerciantes, de los pequeños productores, entre otros; así una organización netamente económica como la sindical se convierte en una suerte de ONG que pretende disputar con el gobierno el quién se preocupa más por toda la sociedad.

Por supuesto que la solidaridad es un elemento que debemos reivindicar y sostener, la misma está en la esencia de nuestra clase, pero en la actual situación no pasa de ser una respuesta meramente defensiva.

De esta forma no se plantean las reivindicaciones económicas más urgente de los trabajadores, se plantea repartir canastas, organizar ollas populares, se reivindica una renta universal, pero por otro lado se admiten despidos, envíos masivos al seguro de paro, reducciones de sueldos e ingresos que en muchos casos se dan por perder uno de los dos trabajos que una persona tiene, aumento de la informalidad entre otras situaciones.

La clase trabajadora está sufriendo en la actualidad un importante ataque, se están viendo golpeados sus niveles de vida, y en esta situación el movimiento sindical que tendría que defenderlos está poniendo como eje principal de su práctica el reparto de canastas y el pedido al gobierno del aumento de ayuda estatal.

Una posición genuinamente de clase está casi ausente, se invisibiliza el hecho de que detrás de los despidos hay un capitalista que despide a los trabajadores, de que detrás de los envíos al seguro de paro el capital está viendo cómo mantener sus márgenes de ganancia, se niega la lucha de clases que se da en la sociedad, se deja de lado que en el reparto de la riqueza que se produce socialmente se profundiza la brecha entre lo que se queda el trabajo y lo que se queda el capital.

Por esto, en un escenario como el actual, de desarrollo de una crisis económica y social además de sanitaria, hacer un llamado a la unidad nacional y sumar esfuerzos es un crimen contra la clase trabajadora, es ayudar a que la crisis la paguen los trabajadores.

Nos parece que hay una serie de cosas que la izquierda tiene que hacer y tener en claro para dar una lucha consecuente contra el ajuste y defender los intereses de los trabajadores.

Primero es importante traducir el debate a planteos concretos, si queremos gravar al capital planteemos cosas como aumentar el IRAE o el impuesto al patrimonio, si queremos que no recaiga sobre los trabajadore debemos exigir no el seguro de paro sino licencias extraordinarias para que no se pierda salario ni puestos de trabajo, entre otros ejemplos.

Segundo, es necesario dejar bien claro que al capitalismo no se le puede pedir lo que no puede dar; la característica fundamental de las crisis económicas del capitalismo es la pérdida de ganancia del capital, la destrucción de fuerzas productivas, y la única salida posible en el marco de este sistema es un aumento de la ganancia, que es una mayor extracción de plusvalía, es decir, aumentar la explotación de la clase trabajadora.

Tercero, como conclusión de lo anterior debemos plantear que la única forma en que se haga real que la crisis no la paguen los trabajadores es superando el modo de producción capitalista y construyendo el socialismo.

Cuarto, es necesario que la izquierda analice críticamente su propia actuación, por ejemplo acusando recibo de su resultado de las últimas elecciones nacionales, y ser capaz de adaptarse al nuevo escenario para llevar adelante sus objetivos.

Quinto, la respuesta no puede ser ni aislarse de la lucha social creando artificialmente espacios donde solo están los fieles de siempre, ni participar en las mismas con una orientación seguidista a las masas, y a las luchas que las mismas dan sin tener en cuenta que estas están orientadas por direcciones oportunistas, que le marcan las perspectivas y el perfil. No es tomando los mismos planteos que el progresismo “para combatir a la derecha” pero siendo “más consecuentes” que la izquierda va a lograr la confianza de los trabajadores. Esta política termina siendo difusa y la vuelve furgón de cola del oportunismo progresista y, sobre todo, la mantiene en su carácter de marginal.

Por último, la izquierda tiene el desafío de ganarse la confianza de los trabajadores y todos los sectores populares, para eso es necesario colocar sobre la mesa reivindicaciones que estén unidas a los problemas concretos de los mismos, que no son precisamente las que coloca el progresismo que lo que busca es un contrapunto retórico con el nuevo gobierno para recomponer su base electoral.

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