Sobre los últimos acontecimientos en Venezuela

Compromiso Socialista - Unidad Popular

Sobre los últimos acontecimientos en Venezuela

Todos los hombres y mujeres de izquierda y demócratas, si son sensatos, tienen que rechazar enérgicamente la injerencia del imperialismo norteamericano en Venezuela. Tenemos que levantar las banderas en contra de las guerras imperialistas y del derecho de los pueblos a la autodeterminación, en un momento donde el imperialismo norteamericano se propone recuperar posiciones en la región.

Ahora bien, desde Compromiso Socialista queremos explicitar algunas diferencias, y caracterizar correctamente al gobierno bolivariano, su responsabilidad en la crisis económica y social actual, crisis que ha empobrecido como nunca a la clase trabajadora y expulsado al exilio a millones de venezolanos que muchas veces terminan muriendo en caminos hacia destinos inciertos.

Muchos sectores defienden un relato acerca de la llamada “revolución bolivariana”, en el que la defienden como una revolución “socialista” y “antiimperialista”. Y queremos discrepar profundamente con esto, y hacerlo en defensa de los postulados básicos del socialismo científico.

La “revolución bolivariana” sí fue un proceso donde se distribuyeron los ingresos del petróleo, lo que fue posible mientras se mantuvo una coyuntura donde existió un elevado precio del barril de crudo. También fue un proceso democrático y de traspaso de poder a las distintas comunas. Pero la “revolución bolivariana” no puede ser caracterizada más que como “caricatura de revolución”.

El gobierno bolivariano, no es un gobierno antiimperialista, es un gobierno con filiación y alineamiento explícito con el bloque imperialista chino-ruso, el que lo apoya militar y económicamente.

No es aceptable para nosotros las tesis de alianzas con un imperialismo para combatir al otro. En esta lucha de facciones de la burguesía que le sirven de base a una u otra potencia el pueblo es el rehén, y gane quien gane el pueblo es el que pierde.

El imperialismo para ejercer su dominio se vale de una asociación con las burguesías nacionales, que son sus sirvientes, el Poder de la burguesía es la base en que se desarrolla la dependencia.

Por esto las tareas antiimperialistas son esencialmente anticapitalistas, ya que sin derrocar al poder de las burguesías nativas, no se puede derrocar las posiciones del imperialismo en cada uno de nuestros países.

La “revolución bolivariana” estuvo muy lejos de avanzar en las tareas socialistas, más allá de lo discursivo, principalmente porque no se ha afectado la propiedad de los capitalistas. No se plantearon preceptos como la nacionalización del comercio exterior ni la banca, la que en 70% está en manos de capitales privados y extranjeros. Es un proceso que asumió la deuda externa ilegal y odiosa, y continuó pagándola.

El fracaso de la “revolución bolivariana”, no es el fracaso del socialismo, ni de la revolución, es el fracaso del reformismo y de las ideas socialdemócratas. La historia demuestra cómo una y otra vez, el reformismo y la socialdemocracia, le abren las puertas a las derechas más reaccionarias y fascistas, por eso es necesario no sólo luchar contra el imperialismo, la injerencia extranjera y defender el derecho a la autodeterminación de los pueblos, sino que también corresponde realizar las críticas más severas a quienes claudican, a quienes en nombre del socialismo y el pueblo llevan adelante políticas abiertamente entreguistas y conciliadoras.

Las organizaciones democráticas y de izquierda no estamos en la disyuntiva de apoyar a Maduro para organizar la resistencia contra la intervención imperialista, vamos a luchar para construir una verdadera alternativa independiente, al servicio de la clase trabajadora. Esto es imperiosamente necesario para defender la salida socialista a la crisis, que es la única posible en beneficio de los trabajadores y el pueblo de Venezuela.


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