Las fuerzas armadas, la impunidad y el gobierno

Compromiso Socialista - Unidad Popular

Las fuerzas armadas, la impunidad y el gobierno

Nuestra opinión entorno a la destitución de Manini Ríos

El presidente Tabaré Vázquez resolvió destituir de su cargo al Comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos. Los argumentos planteados desde el gobierno tienen que ver con los cuestionamientos de Manini Ríos al accionar de la Justicia en las condenas por múltiples violaciones a los derechos humanos en la dictadura militar de Luis Maurente, Jorge Silveira y José Nino Gavazzo.

Manini Ríos en su discurso de despedida dijo que los militares indagados muchas veces son considerados culpables antes de ser juzgados, sin las “garantías del debido proceso”, y condenados de acuerdo a “conjeturas o convicciones inadmisibles, sin pruebas fehacientes, y en muchos casos fraguadas o inventadas”. Opinó que “no ha habido juicios imparciales” a los uniformados, y que “muchos de los imputados han sido condenados sin pruebas”.

Por supuesto que todo el mundo debe ser juzgado de manera imparcial y con garantías, por eso frente a ello, nosotros nos preguntamos: los compañeros que fueron detenidos, torturados, desaparecidos o muertos, ¿qué garantías tuvieron? ¿Dónde estuvo el debido proceso en las torturas que llevó adelante el ejército nacional durante la pasada dictadura militar?

El hecho de que Manini Ríos haga este tipo de declaraciones públicas, se explica en la política de legitimación de las Fuerzas Armadas por parte de los gobiernos desde la restauración democrática: colorados, blancos y el Frente Amplio, en particular, la línea seguida por el Ministro de Defensa durante años, Eleuterio Fernández Huidobro.

En 14 años de gobierno frenteamplista no se ha reparado la deuda histórica y ética. No se ha tocado la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, no se ha tenido voluntad política para presionar realmente a las Fuerzas Armadas para que brinden información sobre el paradero de los desaparecidos, ni se ha realizado una investigación interna con el objetivo de depurar a los responsables de las atrocidades cometidas en dictadura. Los culpables han gozado de plena impunidad, algo que no sucede con otros delitos.

No sólo no se ha pedido perdón por parte del estado uruguayo a las víctimas y sus familiares, como sí sucedió en Argentina y en un gobierno también progresista, sino que además Tabaré Vázquez durante su primer mandato organizó el 19 de junio de 2007 un acto conjunto con los militares para declarar el Día del “Nunca Más”. Se planteaba que nunca más “hermanos contra hermanos”, poniendo al mismo nivel a los militares, a los represores y torturadores, con las víctimas de la dictadura, que no fueron  otra cosa que militantes políticos y sociales, luchadores cuyo único delito fue pelear por un mundo distinto.

Esta política de conciliación legitima la llamada “teoría de los dos demonios”, es decir, esa justificación de la dictadura como una respuesta a “grupos terroristas” que amenazaban la seguridad interna, narración que oculta lo que realmente fue: un golpe de estado que las clases dominantes necesitaban para aplicar una política de hambre sobre la clase trabajadora uruguaya. Un golpe a las organizaciones sindicales, políticas y sociales, que tenían un importante estado de conciencia y organización.

En este sentido, la decisión de Tabaré Vázquez, en un año electoral disputado para el Frente Amplio, busca mostrar mano firme y retener a una parte del electorado disconforme con esta política. De todas formas, la designación del nuevo Comandante en Jefe del Ejército, José A. González, quien también niega que existan pruebas contra Gavazzo y Silveira, demuestra que la destitución fue para la tribuna, porque la política de protección y amiguismo con las Fuerzas Armadas del progresismo, a esta altura es una política de estado.

Desde Compromiso Socialista rechazamos que los militares gocen de impunidad. La Unidad Popular dentro de sus primeras acciones en la cámara de diputados, puso a consideración la anulación de la Ley de Impunidad, pero el proyecto fue encajonado por los otros 98 diputados. Es un deber moral de la izquierda terminar con esta infame ley, nos comprometemos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.

Es urgente realizar una investigación a la interna de las Fuerzas Armadas para esclarecer responsabilidades, enjuiciar y castigar a los criminales de la dictadura y a quienes atentaron contra el pueblo.

Nuestro país debe replantearse la concepción de un ejército organizado bajo la hipótesis de guerra con otros estados, la cual es utilizada para justificar el aparato armado y su abultado presupuesto en desmedro del gasto social en educación, salud y vivienda.

Es urgente la apertura de todos los archivos clasificados para su investigación, y dotar de recursos económicos y técnicos al grupo de profesionales que llevan adelante las tareas de búsqueda de nuestros compañeros desaparecidos.

Para que el pasado no se repita, hay que conocer la verdad.

Compromiso Socialista

UNIDAD POPULAR

Comentarios: 2

  1. Pedro dice:

    Muy buen trabajo.
    Totalmente de acuerdo con la postura de Unidad Popular

  2. El tema fuerzas armadas sólo admite una solución. Desmantalarlas.
    1. Uruguay no tiene hipótesis de conflicto, ni puede tenerla
    2. Si hubiese uns guerra, estas fuerzas armadas son completamente inútiles, como lo confesaron abiertamente a Tabaré. Es imposible tranformarlas en una fuerza bélica real, aunque hubiese una guerra, lo que también es imposible. Ni siquiera se puede evitar el deterioro extremo de los equipos, aviones, barcos, tanques, y ni pensar en modernización que tendría costos prohibitivos.
    3. Uruguay tiene una políca pacifista, resolución pacífica de los diferendos internacionales.
    4. Lo más absurdo es que las únicas guerras imaginarias serían con Argentina o Brasil, y estas fuerzas armadas conspiran con las fuerzas armadas reacionarias de esos países.
    5. También es imposible democratizar a estas fuerzas armadas, más que probado que son una cueva de fachos.
    6. Es imposible (y disparatado) sacar de allí un “ejército popular”. Tampoco tiene sentido dejar el tema pendiente para que lo resuelva un teórico “gobierno popular”.
    7. Si queremos ayudar al “pobre soldado” hay que ayudar a que deje de ser soldado, enterrado en la pobreza (eso no va a cambiar) y en una vida indigna.
    8. Para mantener estas fuerzas armadas carísimas se las hace ser fuerzas mercenarias, y la política exterior queda presa de esa dinámica.
    YA ES TIEMPO DE DEJAR DE DECIR LAS COSAS A MEDIAS. ¿QUÉ ESPERAMOS PARA DECIR TODA LA VERDAD,?

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