UNIDAD POPULAR - LISTA 565

Compromiso Socialista

Terminar con las tercerizaciones

Una consecuencia directa de la primarización de la economía es la destrucción de fuentes de trabajo de calidad y su sustitución por empleos más precarios, donde la tercerización laboral es la herramienta más usada tanto por empresarios como por el gobierno para aumentar la explotación sobre los trabajadores.

La tercerización tiene impacto sobre los salarios y sobre el conjunto de ingresos de los trabajadores (beneficios sociales). La tendencia es a sustituir trabajadores con salarios y beneficios más altos por salarios y beneficios más bajos.

Para la clase trabajadora en su conjunto opera, en estos casos, una rebaja salarial.
Empeoran con esto las condiciones de trabajo: horarios, extensión de la jornada, horas extras, estabilidad en el empleo, derechos vinculados al estudio, a enfermedades, etc.

El caso extremo lo constituyen los trabajadores de las empresas “suministradoras de personal”, que suministran personal por un período a las empresas que lo necesiten. Pensadas originalmente para cubrir las necesidades temporarias se fueron expandiendo hasta cubrir incluso las necesidades de personal permanente en muchas empresas.


Con esto, en una empresa pueden estar conviviendo trabajadores contratados directamente por la empresa, que son sus empleados; y trabajadores ajenos a la empresa, que son empleados de terceras empresas, pero que trabajan allí. Estos últimos reciben otros salarios y tienen derechos diferentes que los primeros. Sus patronales son distintas. Realizando el mismo tipo de tarea, trabajando unos al lado de otros, los empleados directos y los tercerizados acceden a ingresos distintos y tienen derechos diferentes. Los convenios que rigen en la rama de actividad o a nivel de empresa no tienen vigencia para trabajadores temporarios, puesto que estos no “pertenecen” ni a la empresa ni a la rama de actividad, hoy están aquí, mañana en otro lado.


La tercerización fragmenta y dispersa a los trabajadores. Las grandes concentraciones operarias, que fueron la base original del sindicalismo, son sustituidas por una multitud de pequeñas unidades, con pocos trabajadores cada una. Eso debilita a la organización sindical, ya que es mucho más difícil organizar y movilizar a miles de trabajadores dispersos.

La tercerización se va imponiendo por la fuerza de su lógica económica. Esto no significa que sea una tendencia inevitable, puede ser resistida e incluso revertida. Para ello es imprescindible la lucha consecuente de los trabajadores contra este avance explotador.

Desde Compromiso Socialista nos comprometemos a proponer y votar en el Parlamento una ley que prohíba las tercerizaciones, para terminar con la precariedad del trabajo y el abuso patronal.

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