UNIDAD POPULAR - LISTA 565

Compromiso Socialista

Seguridad: un enfoque diferente

La seguridad pública es uno de los principales temas de la campaña de todos los partidos políticos, sin embargo, ninguno aclara que es un problema que afecta sobre todo a los trabajadores. Tanto en nuestros lugares de trabajo, como en nuestros barrios, la situación actual ha hecho que los trabajadores deban modificar sus hábitos cotidianos, no se trata de “sensación térmica” sino de realidad.

Los datos del propio gobierno muestran el fracaso del modelo de mano dura: actualmente estamos en el pico histórico de rapiñas, que son los asaltos con violencia, y al mismo tiempo, en el máximo de presos en la historia de nuestro país. A esta situación no llegamos por la dificultad del gobierno de reprimir, sino todo lo contrario: el Ministerio del Interior no había tenido un presupuesto tan abultado en años.

Se tecnificó la policía, se incrementó el poder en armamento, se conformó la Guardia Republicana con integrantes del ejército, y el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) que opera en barrios pobres, y cuyas detenciones profundizan la estigmatización de la pobreza, ya que sólo 2 de cada 100 detenciones terminan en procesamientos. Estas acciones forman parte de la política de consenso en seguridad apoyada por todos los partidos menos la Unidad Popular.

La campaña “Vivir sin Miedo” sólo busca continuar y profundizar esta política, por lo que nos posicionamos en contra de este plebiscito.

Porque son políticas que han fracasado en combatir la inseguridad pero que han sido exitosas en que cada vez existan mejores condiciones para la represión de cualquier manifestación popular de cambio.

Uno de los problemas centrales es el sistema carcelario, que no rehabilita y reproduce el espiral de violencia ya que 2 de cada 3 liberados, reincide.

Los modelos de reclusión como el COMCAR, con más de 3.000 reclusos, muestran la crisis del sistema, y lamentablemente el gobierno ha inaugurado una nueva cárcel para 2.000 presos, repitiendo recetas que ya fracasaron y donde además el encierro será el lucro para un privado.

Es urgente prohibir las mega-cárceles y crear centros de detención con no más de 100 presos donde la base de la vida cotidiana sea el estudio y trabajo, generando una perspectiva más allá de la reclusión y con posibilidades reales de reinsertarse a la sociedad, algo que hoy tampoco sucede.

De la mano de esto, también queremos promover un censo carcelario para conocer la población recluida, separarla según sus características y no alimentar que la cárcel sea una “escuela del delito”.

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